
"El despertar de una dueña...
Ansias, ansioso, ansiedad de la ansiedad pura..."
-Desde ahora las cosas van a cambiar, de pronto se que el deseo importuno de estos seres recién se esta complementando con lo que son, ¿no crees, que podríamos ahora soltar riendas y darle a cada un su poder, aunque sea pequeño, ya lo tienen, pero...?- no termino de hablar y lo detuve
-Calla! ya no quiero oírte, sabes que me molesta esa insolencia, sabes que no tolero eso, mira tu dando vida sin ningún permiso, a cambio crees que te daré algo por aquel acto, reglas son reglas, yo las impuse por que en determinadas formas sirven, ahora quedate tranquilo y acompañame a la cima a ver lo que hacen...-lo tome del brazo y nos sentamos los dos, el en el suelo y yo en mi trono...
-Ves ahí despertó al fin aquel hombre que yo se bien que cree, pues lo viste...-el solo se digno a refunfuñar algo
-Dime tu lo que has dicho en voz alta- el solo miro con estupor
-Pues si lo sabes bien, te lo repetiré, no es la gran cosa que hayas creado, somos los únicos que podemos...-solo me digne a reír y su cara no parecía acompañarme, sus ojos se adentraron, tuve miedo, no sabia que poderes tenia, estaba vivo ahí no era parte de mi...
-Temo, en ese caso ahora enseñame por mientras como volar y esas cosas, quiero aprender...- el se levanto con ganas como si estuviese muy animado, al fin su palabra seria entregada, mas yo solo lo miraba indiferente, intentando no ser complaciente...
-Solo cierra los ojos, ves la nebulosa y tratas de alcanzarla con la mente...-sentí un grito
-Abre los ojos!- se escucho y los abrí todo parecía lejano, me alegre estaba cerca de mi habitación, solo la mire...
-Hermoso, grandioso, lo logre...-baje rápidamente y me senté, ya cansado, no entendía como podía hacerlo tan fácil aquel, Sócaro muy feliz me felicitaba, no sentía lo mismo, pero ahora se que puedo hacerlo me siento mas tranquilo...
-Ahí viene, se alegro Sócaro, viene Éleda- ya tenia hasta un nombre, se sentía seguro, y me miro serio y pregunto
-¿Tu hijo tiene nombre?- sentía una preocupación, su cara me parecía mas bien de convicción, como que ya lo sabia...
-Si se llama, el...- sin preguntar mas, vimos que hacian aquellos, al medio se abrieron paso y formaron cuevas, vecinas entre si...
Sin embargo Éleda, como también el, tenían ambiciones que nosotros no sabíamos, nisiquiera se acercaban a nosotros, simplemente revisábamos cada mañana para ver si alguno de los dos estaba muerto. el tenia la ambición de hacer figuras extrañas, de repente pasábamos por ahí bajábamos las escaleras, y nos sorprendíamos tantas figuras habían, pero para eso usaba las manos y su energía, y cada vez caía como piedra en el suelo, cada vez había que sanarlo, por otro lado Éleda, tenia un cumulo de energía al medio de su cueva y daba a objetos verdes, rojos, y azules, la vida necesaria para que crecieran, aprovechaba las lluvias, y traía agua en sus espaldas, la calentaba y hacia llover, todas aquellas plantas que fueron rodeando la cueva, salieron por todos los lados, Éleda terminaba delgada cada día, pero tenia ella su propia solución, las mismas plantas las usaba para bañarse, y se rehabilitaba y seguía con su juego casi mortal, la única forma de que pudiera morir era que perdiera su cúspide de energía, sabiamos que el estaba condenado, pero debian conocerse para sobrevivir...
-Sócaro, te propongo algo...- el solo irritado me quedo mirando
-¿Que quieres hermano?, quieres hacer mas para ver como sobreviven, pero solo te digo una cosa, esta vez los hacemos con menos ansias, esta bien- esta vez le hice caso, ya que había aceptado la segunda regla, Yo y él simplemente deben poder...

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